El envejecimiento de la población en nuestro país continúa aumentando, siguiendo una tendencia iniciada en el año 2000 que ahora consigue un nuevo récord: ya hay 8,6 millones de personas mayores de 65 años en España, la cifra más alta registrada en décadas. La cifra de mayores (118) supera ya a la de menores de 16 años (100).

Así lo reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en su informe Movimiento Natural de la Población. Desde que, a comienzos de siglo, el índice de envejecimiento alcanzara el 100%, éste no ha vuelto a registrar descensos significativos y actualmente se sitúa en el 118%, dos puntos porcentuales más que el año pasado.

Con porcentajes superiores al 190%, las comunidades autónomas más envejecidas son Asturias, Galicia y Castilla y León. Ceuta y Melilla, Murcia, Andalucía y Baleares, por el contrario, son las únicas regiones donde el porcentaje de jóvenes supera al de mayores de 65 años.

Las principales causas se identifican fácilmente: cada vez nacen menos niños y cada vez vivimos más. En concreto, desde que en 2008 se registrara un máximo histórico en natalidad con 519.779 niños, el número de nacimientos se ha reducido en un 21,4%, hasta los 408.384 que hubo en 2016. Por otro lado, la esperanza de vida alcanza ya los 83,2 años, después de aumentar en 0,5 años durante el año pasado.

Lo que se desprende de estos datos es el desequilibrio entre pensionistas y cotizantes. Desde 2000, los primeros superan a los segundos y, según refleja la Fundación Adecco en un informe, la tendencia es que el desequilibrio continúe aumentando. Prevé, de hecho, que para 2030 el 30% de la población española tenga más de 65 años, frente al 18% actual.

"La relación cotizante-pensionista es actualmente de 2,1, considerándose una ecuación sostenible a partir de 2,5 contribuyentes por cada jubilado. Si continúa esta tendencia, para 2052 se estima que, por cada persona inactiva, habrá poco más de una persona trabajando, lo que sin duda pone en peligro la sostenibilidad de nuestro sistema", sostiene el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero.

Ante estas proyecciones, Mesonero incide en la necesidad de impulsar medidas que frenen los efectos de este envejecimiento, que pasan por una mayor apuesta por el talento senior en el mercado laboral y por "alcanzar acuerdos de Estado y dedicar un mayor porcentaje del PIB a la familia, impulsar políticas activas contra la discriminación por la razón de edad, sensibilizar al tejido empresarial para que apueste por la fuerza laboral senior, y empoderar a los demandantes de empleo de más edad para que adquieran herramientas clave que les permitan competir en el mercado del siglo XXI".

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