¿Servicios sociales para todos?

Cada vez que realizamos alguna sesión formativa en la que participan trabajadoras sociales de centros residenciales, solemos hacer unas preguntas para iniciar un debate sobre el actual sistema de servicios sociales:

Cuando el río suena...

Este mes, en el acto de apertura del Foro Internacional sobre Personas Mayores que se ha celebrado en Pamplona, la Directora General del Imserso ha defendido las políticas del Gobierno Central para las personas mayores, así como, la conveniencia de "darle un giro a la Ley de Dependencia".

¿Hay que seguir vinculando la Dependencia con los Servicios Sociales?

Mafalda servicios socialesNo queremos crear una polémica donde no la hay, y menos a finales de julio cuando la gran mayoría de nuestros lectores están preparando las maletas para disfrutar de un merecido descanso, pero creemos que hay que empezar a poner encima de la mesa este debate.

Es verdad que antes de aprobarse la ley, cuando la atención a la dependencia no era un derecho subjetivo y su atención estaba sujeta a la disponibilidad presupuestaria, eran los Servicios Sociales los que tenían encomendada esta tarea. Una tarea que habían heredado desde el modelo benéfico asistencial de la época de los asilos.

No es menos cierto que cuando se empiezan a conformar los Servicios Sociales, tal y como los conocemos ahora, la esperanza de vida era inferior y eran muchas menos las personas mayores dependientes. En su origen, los servicios sociales tuvieron un gran trabajo en atender a otro tipo de colectivos, mucho más numerosos y con necesidades mucho más apremiantes, un claro ejemplo de ello la (RGI) renta de garantía de ingresos mínimos.

Lo cierto es que con la aprobación en el año 2.006 de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, a los Servicios Sociales se les ha asignado una tarea para la que, en nuestra opinión, no están preparados, y para la que no han sido diseñados.

Para nosotros, la atención a las personas mayores dependientes, a diferencia del resto de colectivos a los que se atiende desde los servicios sociales, incluye un elemento que los hace sustancialmente diferente del resto: el COPAGO.

Un COPAGO que en función de la situación económica de la persona puede suponer quedar fuera de la cobertura de la ley, y/o tener que abonar la práctica totalidad del coste del servicio, un coste que, por otra parte, puede ser inferior en el mercado privado.

En estos casos la pregunta es, ¿qué le aportan a esta persona los servicios sociales? Y no, no nos podemos conformar con lo de Orientación e Información, en estos tiempos no.

Además, para poder acceder a las prestaciones y servicios contemplados en la ley hay que “valorar” el grado de dependencia de la persona solicitante, una valoración más sanitaria que social.

Por último, hay que tener en cuenta las posibilidades, deseos y necesidades de las personas dependientes y sus familias a la hora de “trazar” el itinerario de atención, y más aún insistimos, teniendo en cuenta que tienen que COPAGAR por los servicios, llamémoslo libertad de elección, sobre todo si al final el servicio elegido es un centro residencial.

Con este panorama, teniendo en cuenta que en muchas zonas los servicios sociales están desbordados, sin capacidad para dar atención a otro tipo de necesidades, y con unos recursos muy limitados, ¿no habría que pensar en algún otro modelo?.

Visto de otro modo, si tenemos personas que la “Sanidad” tiene que validar como dependientes, si “Hacienda” tiene que decir cuánto tienen que pagar, y si además tenemos que tener en cuenta los intereses y deseos de las familias de las personas dependientes, ¿son los servicios sociales los más indicados para hacer este trabajo?.

Mafalda servicios sociales

Ojo con la creatividad de los responsables de lo público

creatividad2El cortoplacismo que rige a la clase política en nuestro país obliga a sus equipos a la realización de constantes ejercicios de creatividad mal entendida para generar titulares en los medios para trasmitir la sensación, que no la realidad, de que se están haciendo cosas.

La deslocalización sociosanitaria

Según Wikipedia la “deslocalización” es el movimiento que realizan algunas empresas trasladando sus centros de trabajo en países desarrollados a países con menores costes para ellos, generalmente a países en vías de desarrollo.

En nuestro caso, al hablar de “deslocalización sociosanitaria”, no lo hacemos de empresas que se desplazan, sino que los que se desplazan son los clientes, las personas dependientes.

A modo de ejemplo, hace algunos años leímos que el gobierno alemán estaba enviando a personas dependientes a ser atendidas en residencias de países próximos como Polonia, donde la atención era mucho más barata debido a los costes más bajos de la mano de obra.

En nuestro país siempre nos ha llamado la atención el elevado ratio de plazas que existía en Castilla León y Castilla la Mancha, especialmente en zonas limítrofes a la Comunidad de Madrid y al País Vasco, y que algunos achacábamos a este mismo fenómeno.

Probablemente el caso de Bizkaia es el ejemplo más claro. En el norte de Burgos y en el este de Cantabria, a 40-60 kilómetros de Bilbao, existe una amplia oferta de centros cuyos clientes son mayoritariamente personas dependientes vascas que encuentran a 10-20 kilómetros de su domicilio plazas residenciales a mitad de precio que las de su propio municipio, en el entorno de los 1.200-1.400 euros.

Las diferencias salariales entre una y otra provincia, junto con marcos normativos diferentes están detrás de esta situación.

Unas diferencias que por cierto van a ir a más ya que, por una parte, en el plano salarial, Bizkaia lleva más de un año con un conflicto laboral que conllevará un incremento sustancial de los costes, y por otra parte, el Gobierno Vasco está a punto de aprobar un nuevo decreto de Centros Residenciales con mayores requerimientos de personal y arquitectónicos.

Alguien tendría que reflexionar sobre lo que está pasando.

Opinión con chispa

Sistema pensiones

Sólo hay cuatro provincias que en el caso de no existir una caja única de la seguridad social y el sistema funcionase con cajas territoriales se podrían autofinanciar; Madrid, Baleares, Las Palmas y Almería.

Visión del Sector

Cuando a finales del año 2.016 se aprobó la ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, algunas voces cuestionábamos ciertos aspectos de la misma que considerábamos, y el tiempo nos ha dado la razón, que flaco favor iban a hacer a…