Cada vez que realizamos alguna sesión formativa en la que participan trabajadoras sociales de centros residenciales, solemos hacer unas preguntas para iniciar un debate sobre el actual sistema de servicios sociales:

- ¿A quién se dirigen los servicios sociales? La respuesta suele ser uniforme: "A toda la población".

- Preguntamos luego, ¿De los aquí presentes, quiénes habéis acudido alguna vez a los servicios sociales en calidad de usuario?: Silencio.

- Preguntamos de nuevo, ¿Entonces, quiénes acuden habitualmente a los servicios sociales? Muchas dudas, y al final..: “A todas aquellas personas en situación de fragilidad”. Bien, insistimos, ¿Qué tipo de fragilidad? Después de algo de debate, alguien apunta “fragilidad económica”.

La información, orientación y asesoramiento que se ofrece está bien, pero en estos tiempos, y con Internet, podemos afirmar que, salvo algunas excepciones, las personas que acuden a los servicios sociales lo hacen porque no disponen de recursos económicos suficientes para afrontar necesidades básicas.

Además, con la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, las personas que dispongan de recursos económicos y/o de patrimonio inmobiliario (excluida la vivienda habitual), normalmente tienen que afrontar con sus propios recursos los costes de los servicios que reciban.

Hasta hace unos años, había familias que “vaciaban” las cuentas de las personas mayores y se presentaban en los servicios sociales solicitando un servicio para unas personas que no disponían de recursos. Actualmente esto no es tan fácil y requiere de una planificación compleja ya que, para evitar estas situaciones se pide información económico financiera de los últimos años.

Este sistema parece justo y razonable, más aún teniendo en cuenta que los recursos públicos son muy escasos, y más que lo van a ser en los próximos años.

Sin embargo, el mensaje subliminal que se está ofreciendo con estas políticas públicas es el de fomentar e incentivar el gasto penalizando el ahorro.

Visto así, ¿no parece justo, verdad?

Opinión con chispa

Cada vez que realizamos alguna sesión formativa en la que participan trabajadoras sociales de centros residenciales, solemos hacer unas preguntas para iniciar un debate sobre el actual sistema de servicios sociales:

Visión del Sector

Cuando a finales del año 2.016 se aprobó la ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, algunas voces cuestionábamos ciertos aspectos de la misma que considerábamos, y el tiempo nos ha dado la razón, que flaco favor iban a hacer a…