Este mes, en el acto de apertura del Foro Internacional sobre Personas Mayores que se ha celebrado en Pamplona, la Directora General del Imserso ha defendido las políticas del Gobierno Central para las personas mayores, así como, la conveniencia de "darle un giro a la Ley de Dependencia".

La Directora, Carmen Ballfagón, apuesta porque las personas estén donde quieren estar y, ahí donde quieran estar, que estén bien atendidas. Bien, hasta aquí, todos de acuerdo. Lo que no nos ha aclarado aún es cuál va a ser el alcance del giro a la Ley de Dependencia para hacer posible este deseo.

Coinciden estas declaraciones con un informe elaborado por el Gobierno y siete Comunidades Autónomas en el que destacan la oportunidad de revisar la Ley de Dependencia y reconsiderar el actual sistema de financiación para garantizar la incorporación de las personas pendientes de ser atendidas.

Esta Comisión apuesta por revisar "en profundidad" la Ley aprovechando la experiencia acumulada en sus diez años de vigencia, con el fin de adaptarla a las demandas de la ciudadanía y garantizar la sostenibilidad del sistema.

La mayor preocupación de este grupo es reconsiderar el sistema de financiación actual o, en su caso, buscar y adoptar uno nuevo que garantice la incorporación de las personas pendientes de ser atendidas.

Está claro que el elemento más débil y cuestionado de la Ley es su financiación, el resto de problemas, siendo como son graves, son “el perejil de la salsa”.

La Comisión aboga porque se avance en "adecuar los recursos destinados a dependencia a las necesidades generadas en este ámbito, en particular, en un contexto de envejecimiento de la población y previsible crecimiento del número de personas en situación de dependencia".

Ahora bien, teniendo en cuenta la situación actual, y la que se prevé tendremos en los próximos años a medida que empiece a jubilarse la generación del baby boom, no parece que vaya a ser fácil avanzar en la búsqueda de soluciones. No obstante, es importante que se empiece a pone el debate encima de la mesa; ahora sólo falta que dejen paso a voces críticas y menos condescendientes.

Que tengan suerte, por la cuenta que nos tiene.