Hacemos esta reflexión porque hace unos días, la SEPI Desarrollo Empresarial, S.A., S.M.E. ha autorizado conceder un préstamo ordinario de hasta 3 millones de euros a uno de los principales operadores de servicios de Atención a la Dependencia.

La nota de prensa decía que SEPIDES autorizaba un préstamo ordinario de 3 millones de euros que permitirá la creación de más de 1.000 nuevos empleos en el Servicio de Ayuda a domicilio (SAD).

Ojalá este préstamo sirva para ese propósito, la creación de 1.000 nuevos puestos de trabajo, aunque lo habitual suele ser que con ese dinero se financie el servicio de ayuda a domicilio que ya se está prestando para corporaciones locales y que no pagan en el plazo aconsejable.

Decimos que el SAD se parece a la energía porque se suele transformar, en muchas ocasiones la gestión del servicio cambia de manos, es una nueva entidad la que asume la gestión del servicio en determinada zona subrogando a las trabajadores y la atención a las personas usuarias.

Desgraciadamente tampoco se crea, no crece para atender las necesidades que los expertos y gestores demandan. Este “no crecimiento” se debe a muchos factores, fundamentalmente económicos, pero quizás también de la necesidad de un nuevo reenfoque del mismo.

Y afortunadamente, tampoco se destruye, o al menos no mucho, depende de donde pongamos la lupa.