Tras la aprobación de la Ley de Dependencia, el Gobierno Español habilitó en la SEPI una entidad gestora del Fondo de Apoyo a la Dependencia, que en esta última edición está dotado con 15 millones de euros para proyectos de infraestructuras o servicios relacionados con el Sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia.

Al frente de este fondo se recurrió a un profesional del sector de la dependencia, Ángel Rodríguez Castedo, quien fuera director general del IMSERSO en dos periodos diferentes.

La idea inicial era contribuir mediante financiación a largo plazo, al desarrollo de inversiones para atender a personas dependientes para aquellas entidades que tenían dificultades para el acceso a la financiación bancaria.

A la hora de evaluar los proyectos se tenía en cuenta, más allá de los criterios estrictamente económicas, otros del tipo de existencia de necesidad, grado de desarrollo del proyecto y experiencia y solvencia técnica de los gestores.

Algunas limitaciones del fondo, como el hecho de que para 2.019 había que devolver el principal, han provocado que en los últimos años sean pocas las entidades interesadas en unos fondos que están siendo más utilizados para financiar circulante en entidades gestoras de SAD, que para promover nuevas infraestructuras, no llegando a agotarse los fondos en ninguna edición.

Además, repasando la lista de los beneficiarios nos encontramos que la mayoría de las veces se trata de entidades muy solventes que por su tamaño podrían acceder a la financiación ordinaria.

Desde el propio fondo están esperanzados en que un nuevo gobierno pueda reformar este fondo para que pueda servir a su misión; esperemos que así sea.